La fotógrafa Maíra Suarez realiza un proyecto fotográfico para desexualizar el desnudo en familia

Aprender a relacionarse de forma natural en desnudez en la familia también contribuye a construir una relación de confianza con nuestro propio cuerpo.

Tiene referencias reales ante el desnudo, es darse cuenta de que cada pliegue, cada músculo, cada marca, cada cicatriz, son parte de un conjunto que funciona armoniosamente, para llevarnos bienestar y, sí, que nos hace felices en nuestra vida diaria.

Nos damos cuenta de que podemos utilizar esta poderosa herramienta – que es nuestro cuerpo – a nuestro favor que, en última instancia, lo que importa menos en todo esto es seguir un estándar de belleza que no existe, porque crees que el cuerpo desnudo de esa persona que tanto nos gusta es hermoso, con todos los defectos que pueda o no tener.

Y este amor se refleja en nosotros, o más bien, es el amor por nosotros lo que nos lleva a reflexionar sobre nuestras relaciones con el mundo, desde el interior, para siempre, una relación de potenciación de cambio. Esto influye directamente en la forma en que manejamos el mundo … sin vergüenza … naturalmente.

Y aprendemos a no aceptar la idea de sentirse “responsable” por atraer miradas y reacciones abusivas que vienen de aquellos que no pueden ver a otros al margen de las normas de la ropa, maquillaje, belleza…

¡El cuerpo no es el templo, o un arresto domiciliario” … el cuerpo es una fiesta! “Nosotros nos lo vamos a permitir …” ❤

Esto es lo que queremos para nuestras hijas. ¡Un mundo mejor es también un mundo desnudo! “Las ropas nos sirven, y no al revés”.

(Lara Andrade, Salvador – Brasil)

Fuente (texto original en portugués): Os Naturistas.

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